sábado, 14 de febrero de 2015

Choque de tranvías

En la cuesta de Zuazo, junto a una vía apartadero, chocaron el 10 de noviembre de 1930 un tranvía de carga con sacos de cal y otro de viajeros, que marchaban en la misma dirección, resultando dos muertos y veintiún heridos. Poco después de ocurrir el suceso, los cercanos Miñones del puesto local, informaron del accidente. El encuentro fue muy violento, saliendo los vehículos fuera de la vía de la línea Bilbao-Arratia. Muchos de los obreros que trabajaban en los Astilleros Euskalduna procedían de Arratia, y por ello, la Compañía de Tranvías tenía establecido un servicio especial y diario a precios reducidos.
 

                   Estado en el que quedó el tranvía de viajeros (Foto: El Liberal)
 

En los pueblos de Arratia apenas montaron viajeros, pero en el apeadero de Urgoiti, el tranvía se llenó. Los obreros de Larrabetzu acostumbraban a ir a pie hasta el citado apeadero, para esperar el primer tranvía y poder estar en Bilbao a las seis de la mañana. Unos tomaron asiento y otros quedaron en pie, llenando el vagón. Esto ocurría sobre las cinco y cuarto.

El motor de carga con remolque que precedía al tranvía número 61, avanzaba hacia Bilbao con lentitud  a fuerza de arrojar Pablo Etxebarria arena sobre las vías humedecidas por la niebla, consiguiendo continuar el viaje aunque la carga que llevaba era grande. Al llegar a la pendiente allí existente, el tranvía de carga no pudo ascender y comenzó a retroceder, cuando en la misma dirección avanzaba el tranvía de viajeros.

Pese a que al llegar a la cuesta abrió el regulador para aprovechar toda la potencia del motor y que llevaba encendido el faro, Alejandro Ortuzar que conducía el coche de viajeros, no pudo evitar el choque. Las luces, al salirse el "trolley" del cable, se apagaron y algunos de los viajeros se arrojaron a la carretera, causándose lesiones. Los que iban sentados sufrieron el mayor daño al golpearse con los bancos, que quedaron convertidos en astillas. Ninguno de los tranviarios que prestaban servicio en el tranvía de carga resulto herido, ni los vagones resultaron con importantes averías, pero los sacos cayeron a la carretera, levantándose una nube de polvo, que contribuyó a aumentar la confusión de los primeros momentos.

Los heridos de mayor importancia fueron trasladados al Hospital Civil de Bilbao, donde se facilitó la siguiente relación: Gregorio Etxezarraga, natural de Zeanuri; Fermín de Artetxe, de Larrabetzu; Alejandro Ortuzar, de Zeanuri; Eleuterio Bengoa, de Otxandio; Miguel Legarreta, de Erletxe y, Miguel Goiri y Martin Zarandona, de Larrabetzu. Eleuterio Bengoa y Fermín Artetxe, fallecieron en el benéfico establecimiento, pese al esfuerzo de los médicos por salvarles. A última hora de la tarde, seguía en muy grave estado Alejandro Ortuzar, que era el conductor a cuyo cargo iba el tranvía de viajeros siniestrado.

En cuanto se conoció en el pueblo la noticia, los vecinos se trasladaron a Zuazo, donde auxiliaron a los heridos, conduciéndoles al Cuarto de Socorro de la fábrica de “La Dinamita”. Allí, el médico Irazabal y varios practicantes, atendieron a  los galdakoztarrak Carlos Asua, Ramón Elorza, Pedro Rodríguez, Fidel Larrinaga, Matías Larrinoa, José Ugalde, Juan Elorriaga, Isidro Rekalde y Antonio Depardieu.
 
El Juez municipal se personó en el lugar del suceso, tomando declaración al conductor del motor de carga Pablo Etxebarria y su ayudante, Ángel Gorostiaga, que se mostraron consternados por lo sucedido. Los vagones llevaban excesiva carga y era una temeridad, dado el estado de la vía, realizar el viaje en tales condiciones. La densa niebla acortaba la visibilidad y al mismo tiempo, humedecidos los raíles, los hacía resbaladizos. Al mediodía, el tranvía numero 61, los dos vagones y el motor, fueron retirados del lugar del accidente y remolcados a las cocheras. El motor apenas sufrió daño alguno, en cambio, el tranvía se hallaba destrozado.

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