miércoles, 30 de abril de 2014

La Corporación Municipal en la República

Tras la celebración de las elecciones el 12 de abril de 1931, los resultados se conocieron dos días después, y el 17 se reunieron en el salón consistorial los nuevos concejales, presididos por Simón de Linaza, que obtuvo los 14 votos y los concejales proclamados: Santos Muñoz, Julián Abasolo, Mariano Oiarzabal, Tomas Asua, Julián Larrinaga, Regino Barrenechea, Andrés Larrea, Pedro A. de Urizar, Aniceto Egileor, Pablo Etxebarria, Dámaso Basoa, Bernabé Totorika e Isidro Rekalde. Con 14 votos también, resultaron elegidos Santos Muñoz teniente de alcalde, Julián Abasolo segundo teniente de alcalde y Mariano Oiarzabal regidor Sindico. Una vez finalizadas las votaciones, se procedió por unanimidad a la retirada de la fotografía de Alfonso de Borbón, se solicitó el máximo de competencias en consonancia con los derechos históricos, la Corporación se adhirió a las conclusiones de la Asamblea de Gernika y se dio cuenta de la situación económica del municipio.


                             Simón de Linaza, alcalde de Galdakao


Pero las irregularidades ocurridas en dichos comicios, provocaron la disolución de varios ayuntamientos vizcaínos y el 31 de mayo se celebraron nuevas elecciones, produciéndose la entrada de representantes republicanos (Tomas Castillo, Justo Maguregi, Martín Ojanguren y Tomas Sagarminaga) y el abandono de los monárquicos. Dos años después, a consecuencia de los llamados sucesos de Usansolo, Simón de Linaza fue suspendido de su cargo, siendo sustituido por Santos Muñoz Orue, aunque Linaza asistió a la reunión del Comité pro defensa del Concierto Económico y de la autonomía municipal (el llamado pleito municipalista), lo que le supuso de nuevo, el abandono del cargo, lanzándose en el pleno, gritos de “¡Abajo la monarquía!” que fueron coreados por el público. Los únicos que no dimitieron de la Corporación, fueron el republicano Maguregi y el socialista Sagarminaga.
 
El 13 de septiembre de 1934 se intentó por primera vez constituir la Gestora gubernativa presidida por Justo Maguregi y acompañado de Tomas Sagarminaga, Carlos Gallastegi, Esteban Celaya, Isidro Ureta, Pedro Rementeria e Ignacio Preguntegi. En un momento de la votación, un gestor protestó por no poder ser que todas las papeletas fuesen en favor de Maguregi, ya que él no había votado. Pudo comprobarse por parte del secretario Vicario, que efectivamente una de las candidaturas era a favor de Tomas Sagarminaga. Posteriormente, renunciaron al cargo: Esteban Celaya, Domingo Barandica y Carlos de Gallastegi, Por otra parte, Atanasio Daniel Belsa afirmó ser nombrado gestor gubernativo contra su voluntad, pensándose en cubrir estas renuncias por significados monárquicos de la localidad. Varios meses después, el alcalde gubernativo obtuvo una plaza en la Diputación y la alcaldía pasó a manos de Tomas Sagarminaga.

Trascurridos año y medio de la Gestora municipal, en 1936 se repuso de nuevo la corporación democrática, al frente de la cual se situó de nuevo Simón de Linaza. En abril se realizó la antevotación para proclamar al candidato Julián Abasolo para las previstas elecciones municipales del 12 de abril, coincidiendo con el quinto aniversario de los comicios que dieron lugar a la República, pero no se llegaron a celebrar debido al ambiente poco propicio para ello. El 19 de abril por motivos profesionales, el teniente alcalde Santos Muñoz Orue se trasladó a Oviedo, pasando Julián Abasolo a ocupar su puesto. Una vez producido el levantamiento militar, en cumplimiento del decreto sobre integración de ayuntamientos, se solicitó cubrir las 5 vacantes existentes, correspondiendo 3 puestos al Frente Popular (por cese de Tomas Castillo de ANV, el republicano Martin de Ojanguren y el socialista Tomas Sagarminaga, al estar este detenido), y 2 al PNV (ocupados por José de Uriarte y Víctor de la Mota).