viernes, 16 de noviembre de 2012

Eusebio Zabala y el barco pirata



Igotz mendi


Eusebio Zabala, segundo oficial de maquinas del “Igotz mendi”, carguero construido en los Astilleros Euskalduna perteneciente a la naviera “Sota y Aznar”, participó de manera involuntaria en un acontecimiento de gran repercusión en la I Guerra Mundial. Fue  apresado por el corsario alemán “Wolf” el 10 de noviembre de 1917 en el Índico, entre Angola y Ceilán, cuando se dirigía desde Sagunto con un cargamento de carbón para el suministro de combustible a la Flota Inglesa del Índico, convirtiéndose en un buque fantasma. A la altura de Madagascar, desaparecía sin dejar rastro. Al no llegar a su destino, se dio al barco y a su tripulación como perdidos.


                                                                 Eusebio Zabala

Eusebio comentó al capitán que la ruta más apropiada para ir a Colombo era bordear el sur de Madagascar. Posteriormente, todos le echaron la culpa de la aventura. A las diez de la mañana, el “Wolf” se colocó a babor del “Igotz Mendi”. Para evitar la huida, el capitán alemán colocó en la bodega una carga de dinamita, que el capitán y el primer oficial vasco, decidieron arrancar del fondo de su barco y arrojarla por la borda. Durante dos o tres días, trasladaron al “Wof” 3.000 toneladas de carbón. Al terminar la labor, el comandante alemán les dio a los oficiales un banquete con abundancia de puros y whisky, que empezó a las ocho de la noche y término a las ocho de la mañana del día siguiente. Tras separarse a principios de diciembre, el “Wolf” hundió un buque y un velero. Posteriormente, se encontraron de nuevo en las proximidades de la Isla de Trinidad (Brasil), que estaba supuestamente desierta pero se encontraron con una guarnición brasileña. El nuevo año comenzó con el hundimiento de un crucero noruego cerca del Ecuador, encontrándose de nuevo ambos buques y realizando una vez más, la operación del trasbordo del carbón para combustible del “Wolf”. Era imposible desviarse de la ruta que les marcaban los alemanes, además no tenían telégrafo. El Atlántico Norte se presentaba desierto, por la gran navegación realizada en convoyes, debido a la masiva existencia de sumergibles alemanes. Mientras tanto, se desarrollaba un terrible temporal. Al amainar el 4 de febrero, a la altura de  Islandia para girar hacia el Báltico, el “Wolf” y el “Igotz Mendi” se reunieron por última vez, el “Wolf” fondearía en la bahía de Kiel para aguardar al “Igotz Mendi”. Debido a la niebla, el “Igotz Mendi” embarrancó en la costa danesa. Confundieron las luces de un faro con las de un barco y encallaron. Los alemanes pidieron ayuda al puerto danés, pero en el puerto se extrañaron que hubiese un barco alemán que se llamase “Igotz Mendi”, deteniendo al “Wolf”. Finalmente, cuando el “Igotz Mendi” embarrancó, el cautiverio terminó. Los marinos del “Wolf” habían hundido hasta entonces 13 barcos. Pese a la educación inglesa de Eusebio, este no pudo quejarse del trato que les dieron los alemanes.


                                                    SMS Wolf

Cuando en Begoña se estaban preparando los funerales, después de haber perdido la esperanza, el 24 de febrero de 1918, tras 107 días de aventura por el Índico y el Atlántico, el “Igotz Mendi” dejó de ser un buque fantasma. Los daneses se portaron durante 3 meses maravillosamente, lo que tardaron en reparar las averías del barco. La sorpresa fue mayúscula cuando se supo que los marinos dados por muertos, estaban vivos. El 2 de junio de 1918 salió rumbo a Bilbao, y al paso por los puertos vizcaínos, salió la flota pesquera y tres remolcadores con banda de música y autoridades. La larga desesperanza de cuatro meses, acabo a las ocho de la tarde de un 21 de junio de 1918.




Eusebio aprovecho para casarse aquel mismo año. Aun le habían de tocar dos naufragios más, que tampoco consiguieron doblegar su vocación de marino. Al estallido de la Guerra Civil, el “Igotz Mendi” trabajo para el Gobierno Vasco, y tras ella, cambió su nombre por el de “Monte Mulhacen”.

sábado, 3 de noviembre de 2012

El nuevo nombre de las escuelas

Trascurridos quince años de la construcción de las escuelas de La Cruz, el ministro de Instrucción Pública dispuso acceder a la petición de las autoridades municipales de la localidad, para que las escuelas graduadas se denominasen en el futuro del doctor Gandasegui, como homenaje al arzobispo de Valladolid.



El domingo 21 de agosto de 1927, se celebró el homenaje de Galdakao a su hijo, el arzobispo de Valladolid Remigio Gandasegui. Los galdakoztarrak pusieron colgaduras en sus balcones y se congregaron en el barrio donde iba a tener lugar el homenaje con motivo de la nueva denominación de las escuelas. Llego Gandasegi con el canónigo de la “Metropolitana” de Valladolid, siendo objeto de gran ovación. Inmediatamente se organizo la comitiva desde la casa consistorial a la iglesia parroquial. Abría la marcha, la banda de música de “La Dinamita”. En primer lugar, en filas dobles, marchaban los niños y niñas de las escuelas graduadas, con estandartes a la cabeza. A continuación, el Ayuntamiento presidido por el alcalde León de Asua y seguidamente el Arzobispo, acompañado del presidente de la Diputación y diputados, el vizconde de Moreaga de Icaza y Gaytan de Ayala, el presidente de la sala de la audiencia territorial de Valladolid, Ramón Pérez Cecilia, Ildefonso López Gómez, Dean de la Metropolitana de Valladolid, inspectores de enseñanza de Bizkaia, delegado gubernativo y el juez municipal Amadeo Gandasegi.

 A su llegada al templo parroquial, fue recibido bajo palio, llevado por Ignacio Undabeitia, Antonio Aldecoa, Narciso Fernández, Francisco Arriandiaga, Pedro Tournan y Emilio G. del Solar. En el presbiterio le acompañó el Deán de la Metropolitana de Valladolid, el señor Sertutxa, el canónigo de Burgo de Osma y el doctor Santiago Lezama. Se canto la misa eucarística a cuatro voces del maestro Perossi, por la capilla de la parroquia, reforzada con elementos de la localidad, bajo la dirección del organista de la misma Tomas Larrinaga, que de esta manera quisieron rendir tributo al homenajeado.

Del templo se trasladaron a la casa consistorial, esperando al gobernador civil Cesar Ballarin. Llegado este, fueron a las escuelas y en medio de gran entusiasmo, se procedió a descubrir la lapida que al hijo de Galdakao el doctor Gandasegi, le dedicó su pueblo. La lapida de mármol de Carrara descubierta, fue proyectada por el dibujante bilbaíno Antonio Frade y ejecutada en los talleres “Altuna e Hijos” de Donostia. En el acto, hablaron el secretario del Ayuntamiento, el señor Aguirre en representación del alcalde, el inspector provincial de enseñanza, el presidente de la Diputación Esteban Bilbao y el gobernador civil Cesar Ballarin. El Arzobispo de Valladolid hablo en último término para dar las gracias a todos.

Tuvo también, un recuerdo para el jesuita y filosofo, P. Urraburu, que nació en Zeanuri y en cuya casa, se exhibe el escudo de los Gandasegi, implicando a las autoridades para que honrasen su memoria. Terminó con un ¡Viva Galdakano!, que fue contestado por todos los presentes. Después, fueron obsequiados los invitados, con un exquisito banquete servido por el Hotel Arana. Durante todo el día, se recibieron cartas, telegramas y telefonemas de adhesión al acto.