viernes, 20 de abril de 2012

La inauguración de las escuelas.

En 1847, atendiendo al diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Madoz, Galdakao disponía de una escuela para ambos sexos, al que asistían 40 alumnos. Habría que esperar hasta el 22 de septiembre de 1912, para que el municipio se dotase de un edificio digno para la enseñanza. El diario “La Gaceta del Norte” se hizo eco del acto de inauguración de las escuelas de La Cruz, fiesta presidida por el Obispo Prior de las Órdenes Militares, hijo de la localidad, con la asistencia de autoridades y pueblo en general que se sumó al acto.

                               
                       Autoridades eclesiásticas en las Escuelas de La Cruz.


Fueron llegando los invitados recibidos por el alcalde. A las once y media, en el automóvil del minero Agustín de Iza, llego el obispo acompañado del familiar Valero de Capdevilla, siendo acogidos por el gentío, que se agolpaba por besar el anillo pastoral. Le cumplimentaron el secretario del Gobierno, señor Portela, al que estaban invitados diputados provinciales, el arquitecto de las escuelas, señor Camiña, inspectores de enseñanza y el clero de la parroquia, entre los particulares, el director de “La Dinamita”, que ostentaba la representación de Pedro Chalbaud, Guillermo Pradera, Mauricio Jacqué, Ricardo P. de Uriarte y otros muchos.

En la planta baja del edificio se colocó el altar en el que comenzó la bendición, terminando en el segundo piso. El prelado disertó sobre la instrucción y la formación pedagógica, base de la prosperidad de los pueblos en opinión del eclesiástico. Realizó también, un estudio retrospectivo de la influencia de la enseñanza en la civilización y el progreso.

La planta baja cubierta, estaba destinada al recreo de los alumnos, el piso principal a la escuela de niñas y el segundo a la de niños. Se dividía en dos grados, de manera que serian escuelas graduadas. Estaban dotadas de todos los servicios, urinarios, lavabos y guardarropas, instalados conforme a  todas las prescripciones de higiene de la época. El material de enseñanza era un verdadero modelo. Estaban pensadas para 200 niños e igual número de niñas. Disponían de amplias escaleras completamente independientes. El edificio no tenía más dependencias que las escuelas, nada que no estuviese relacionado con la enseñanza. La superficie por alumno, era más del doble de lo obligado por la ley y la “ubicación de aire” era más del triple, en palabras del periódico. El proyecto de escuelas fue iniciado siendo alcalde Francisco de Rementeria.

El Ayuntamiento obsequio con un banquete al obispo al que asistieron 60 comensales, entre autoridades políticas, judiciales, educativas, eclesiásticas y prensa, celebrándolo en las nuevas escuelas, con mesas adornadas con flores naturales. Presidio la mesa Gandasegi, situándose a su derecha; el secretario del Gobierno Civil, el diputado Ampuero y los señores Piñol y Jacqué. A la izquierda; el alcalde, el diputado San Pelayo y los señores Caramés y Arnau. Julián Larrinaga sirvió el banquete, con arreglo al siguiente menú: Tortilla de jamón, langosta con mayonesa, perdiz a la cazadora, espárragos, roastbeef a la inglesa, mantecado de vainilla, pastas y fruta, café, licores y cigarros, vinos de Bodegas Bilbaínas, La Rioja Alta y Champagne.

Posteriormente al banquete, actuó la Banda de la Dinamita y se lidiaron dos novillos. Finalmente al anochecer, se pudo disfrutar de fuegos artificiales y “cinematógrafo”. Trascurridos quince años de la construcción de las escuelas, se dispuso que estas, se denominasen en el futuro del doctor Gandasegui, como homenaje al arzobispo de Valladolid.

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