sábado, 18 de junio de 2011

El obispo de las ordenes militares



Remigio Gandasegui y Gorrochategui nació en Galdakao el 5 de enero de 1871. Cuando contaba veinte años, se responsabilizó de las cátedras de latín, retórica y poética. Se ordenó sacerdote en 1893, después de hacer la carrera eclesiástica en el seminario de Vitoria, cuya docencia desempeñó. En 1894 y con dispensa de Madrid, fue promovido a la sagrada Orden del Presbiteriado.
                                         
Ya desde el 1896, explicaba metafísica, historia universal y de España en el seminario vitoriano. Las condiciones del joven llegaron hasta el nuncio del Papa, lo que hizo que fuera nombrado obispo titular de Dora y de Dora y administrador apostólico de Ciudad Real. En 1897, obtuvo el grado de bachiller en sagrada teologia, en el seminario de Vitoria y licenciado en doctor en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Cuando esto sucedía, Gandasegi no había cumplido aún los treinta y cuatro años. En 1905 tomó el hábito de la Orden Militar de Calatrava, es nombrado obispo de las Ordenes Militares y consagrado en el Pilar de Zaragoza. Obtuvo por oposición, la cátedra lectoral de Zaragoza, residiendo en aquella ciudad durante seis años. En esta sede se distinguió por su actividad, fundando asociaciones de tipo religioso y social. En 1914 es trasladado al obispado de Segovia y dos años más tarde es elegido senador por dicha provincia, ocupando dicho cargo durante cuatro legislaturas, en unos años de exaltaciones nacionalistas por las guerras de Marruecos.

En 1917 se le nombra miembro, junto con Vidal y Barraquer, de la comisión destinada a revisar el concordato con la Santa Sede. Redactó numerosas pastorales, siendo miembro de la Sociedad de Estudios Vascos, pero de extremada rigidez de ideas, atacando las conclusiones de enseñanza del II Congreso de Estudios Vascos de 1920, junto con Mateo Múgica y el senador integrista J. M. González de Chávarri. A la muerte del cardenal Bosch en 1920, fue nombrado arzobispo de Valladolid, considerándose el artífice de la renovación de su semana santa, fomentando la creación de nuevas cofradías para recuperar las antiguas, que a principios del siglo XX habían entrado en decadencia.


Jesús Escauriaza


En julio de 1936, le sorprendió el golpe de estado en la Clínica San Ignacio de Donostia. Apresado por miembros de la CNT, fue trasladado a la cárcel clandestina del Colegio de Miracruz. El responsable de orden público de la Junta de Defensa de Gipuzkoa, Andrés Irujo, junto a su hermano Pello, perteneciente a ANV, Alberto Onaindia, canónigo de Valladolid y hombre próximo a los abertzales y el anarquista Jesús Escauriaza, lograron su liberación y su regreso al hospital. A principios de septiembre, corrió la noticia de que Gandasegui y otros detenidos iban a ser trasladados a la prisión del Fuerte Guadalupe en Irún, como represalia por los bombardeos fascistas contra la villa fronteriza. Poco antes de la caída de Irún el 4 de septiembre, los presos de Guadalupe fueron fusilados. La noticia de la posible muerte del Arzobispo de Valladolid corrió como un reguero de pólvora, llegando incluso al Vaticano.

 

                                                 Andres Irujo


En esta rocambolesca historia, y ante la inminente caída de Donostia, el prelado (con txapela azul y leyendo El Liberal), fue trasladado en un coche conducido por Pello Irujo, del aconfesional ANV, al cuartel del Santuario de Loyola en Azpeitia, donde permaneció bajo custodia de los gudaris. Se efectuó su traslado a zona fascista el 15 de setiembre del mismo año tras una negociación con los militares franquistas en la que intermedió el párroco de la pequeña localidad de Albiztur, los nacionalistas vascos llevaron a don Remigio a la zona rebelde. Su declaración palió la suerte de Pello Irujo, detenido en alta mar días después y condenado a muerte. 

No obstante, el agradecimiento debido a aquellos que salvaron su vida se olvidó demasiado pronto, ya que Gandasegui no tuvo reparo alguno en presidir, junto al general Cabanellas, la celebración del Te Deum por la ocupación de la capital guipuzcoana.Murió de muerte natural en Valladolid el 17 de mayo de 1937.


                                         Tedeum en Donostia

A su muerte, la intención era que se destinasen sus libros a fundar una biblioteca en la parroquia de Galdakao y se colocaría su retrato del artista Zubiaurre. A la Virgen Begoña se le entregaría el pectoral de esmeraldas que le regalo la Diputación de Bizkaia, cuando fue nombrado obispo y el anillo pastoral, también de esmeraldas, adquirido por suscripción popular. A la parroquia de Galdakao, iría destinado el juego de cáliz, vinajeras, etc. que le fue regalado por la fábrica de “La Dinamita” y ornamentos religiosos. En 1972 se bautizó con su nombre, un grupo de viviendas en el Carmelo de Begoña.


Publicado en el periódico local de Galdakao "Dime".

viernes, 3 de junio de 2011

Las bombas que cayeron sobre Galdakao en la Guerra Civil

Articulo de José Larrea publicado en el periódico "Crónicas" en febrero de 2007.