lunes, 28 de febrero de 2011

El Hospital de Galdakao y sus obras hidráulicas

Articulo publicado en diciembre de 2006 en el periódico "Crónicas".

viernes, 11 de febrero de 2011

El pequeño de la selección


Ángel ZUBIETA, hermano de Santiago, siguió sus pasos en el fútbol, comenzando a jugar en el C.D. Elexalde en la demarcación de medio, pasando en 1935 con 17 años al Athletic como suplente de Cilaurren. En su primera campaña salió campeón de Liga, siendo uno de los pilares de los leones. Una lesión de Leonardo, le permitió jugar en la temporada 1935-36, que ganó el Athletic. Recuperado Cilaurren y ante las buenas acciones de su sustituto, aquel, pasó a jugar unos partidos como delantero. Sus grandes actuaciones le llevaron a la selección estatal, convirtiéndose en el jugador más joven en debutar en dicho conjunto, manteniendo aún el record. Su primer partido fue en Praga el 24 de abril de 1936 con resultado de Checoslovaquia 1-España 0 y jugando su último partido, el 3 de mayo de 1936 con resultado de Suiza 0- España 2.

                               Zubieta en una revista de la época

Su carrera parecía meteórica, pero entonces estalló la guerra e integró el equipo "Bizkaia", que jugó contra "Gipuzkoa", y en el "Eusko Gudarostia" en el match "Pro Avión Euzkadi", integrando seguidamente la selección. La guerra le llevó al exilio con el equipo que el Gobierno Vasco creó para promocionar el país en el exterior, así como con el fin de recaudar fondos para los refugiados vascos. Primero actuó en Europa y más tarde, cuando cayó Bilbao en manos de tropas fascistas, decidió proseguir su gira por América.
A pesar de que la selección se integró en la competición azteca, al final el conjunto vasco acabó desapareciendo y sus estrellas se desperdigaron a lo largo y ancho del planeta. Algunos regresaron a Euskadi, otros se quedaron en México, y Zubieta en 1938, fichó por el San Lorenzo de Almagro de Buenos Aires, el mejor equipo del mundo en los años 40, equipo al que poco después se incorporaron sus compañeros de selección, incluido el galdakaotarra Iraragorri, recibiendo el título de campeón en 1946.
Era un duro centrocampista defensivo, que aportaba seguridad a un conjunto que en la década de los cuarenta se distinguió por su gusto ofensivo. Detestaba que el equipo jugara por arriba y cuando el balón no circulaba por el césped, estallaba en cólera contra sus compañeros. Como defensa central fue la seguridad personificada, su liderazgo en el campo le convirtió en capitán del conjunto. Ese mismo equipo, tras ganar la liga argentina, protagonizó una gira por Europa, jugando diez partidos. Dio auténticos recitales y tumbó en dos ocasiones a la selección española y en una a la portuguesa. Fue una gira que demostró que el fútbol argentino estaba al nivel del europeo e incluso le superaba. El 5 de enero de 1947 jugó contra el Athletic, partido que empataron a 3 tantos. Más tarde, se enfrentó al C.D. Galdácano, en un homenaje a su madre. El equipo local, jugó dos medios tiempos de media hora reforzado por los delanteros del Athletic, Venancio e Iraragorri, por el portero suplente del San Lorenzo, Peñalva y el delantero centro Aballay. Iraragorri, capitán del equipo galdakoztarra, entregó un ramo de flores a Zubieta y éste a su vez, se lo llevo a su madre que estaba en la tribuna. El Galdacano gano por 4 tantos a 1. Los dos primeros fueron marcados por el extremo Pomposo, de cabeza, al recoger un servicio de Gurtubay; el tercero lo consiguió el argentino Aballay. Con tres a cero terminó la primera mitad. En el segundo tiempo, Martino consiguió el gol de los argentinos y Aballay el cuarto para el Galdacano. Se interpretaron los himnos respectivos y a continuación los jugadores del San Lorenzo se trasladaron a las oficinas de la fábrica de "La Dinamita", donde se les sirvió una merienda.
Se convirtió en un mito tras jugar 352 partidos hasta los 38 años. Durante su permanencia en el San Lorenzo fue considerado el mejor jugador nacional en ese puesto. Terminada su actuación en Argentina, en 1953 regresó a Euskadi, intentando fichar por el Athletic, pero al no llegar a un entendimiento, se incorporó al Deportivo de La Coruña donde estuvo cuatro campañas, primero actuó como medio y después como defensa central. En la temporada 55-56 simultanearía su puesto con el de entrenador.
Regresó a Argentina para dirigir el Deportivo Español a finales de los cincuenta. Volvió de nuevo a Euskadi para entrenar al Athletic en la temporada 1962-63, y al Valladolid y Jaén entre otros equipos. También probó suerte en México con los Pumas y en Argentina para dirigir al Atlético Atlanta. Murió en Buenos Aires en 1985.

Publicado en el periódico local de Galdakao "Dime".