miércoles, 21 de diciembre de 2011

Irigoien, el cancerbero pucelano.



Aunque nacido en Lezama el 20 de abril de 1906, cuando "Iñacio", como familiarmente se le conocía, no contaba más que con diez años, sus padres se trasladaron a Galdakao, quizás porque su padre trabajaba en “La Dinamita”. Antes de jugar al futbol, lo hacía en el frontón de La Cruz. Sus inicios en el fútbol se realizaron en la campa del caserío “Berezikoetxe”, del barrio de Iberluze. De ahí pasó a la gran cantera que supuso el Club Elexalde. En julio de 1929, el delegado del Real Valladolid se encontraba buscando refuerzos por tierras vascas, encontrando a Irigoien. 


                                     
                                           Portero del Elexalde


El Real Valladolid Deportivo se había fundado el 20 de junio de 1928 al fusionarse los equipos Real Unión Deportiva y el Club Deportivo Español. Durante la primera temporada de su historia, el club militó en la segunda división, aunque al término de la misma no pudo evitar el descenso a tercera. Ignacio “Tenazas” Irigoyen fue el primer profesional que tuvo el Real Valladolid, cobrando por ello, 500 pesetas al mes. Tras una buena primera temporada y renovado su contrato en tierras castellanas, visitó Galdakao siendo reconocida su labor por sus antiguos vecinos.




En 1931 al llegar la II República, el Real Valladolid perdió el título de “Real”, pasando a denominarse Valladolid Deportivo. Poco tiempo después, en un partido épico, el Valladolid venció a domicilio al Atlético Madrileño, causando gran sorpresa en la última jornada del campeonato nacional, siendo eliminado el equipo madrileño después de un gran partido en Chamartín, en gran medida gracias a la gran actuación del meta galdakoztarra que saltaba de esta manera, a las primeras páginas de la prensa deportiva. Ya en el Valladolid, le moldeó Platlco, especialista en guardametas.




                                      Frente al Athletic Madrileño

Dicho partido le ayudó a darse a conocer y en noviembre los medios de comunicación madrileños, en vísperas del encuentro frente a Inglaterra, se preguntaban por un portero que pudiese sustituir a Zamora, se proponía a un casi desconocido Irigoien, dada su trayectoria y proyección. Era de una madera de los mejores, su equipo no le acompañaba, cuando no jugaba, los descalabros eran mayores y se recordaba el partido de Chamartín.





El 25 de mayo de 1933 formó parte de la selección de la Federación castellana, que jugó contra el equipo de Bulgaria en Chamartín, tras reafirmarse el Valladolid Deportivo como vencedor del grupo castellano de tercera división. En la categoría de bronce militó hasta la temporada 1933/1934, cuando consiguió retornar a la división de plata. Comenzó la temporada del campeonato superregional frente a un Atlético madrileño, terminando el encuentro con un empate a cero, realizando Irigoyen de nuevo, una heroica jornada en el estadio de Vallecas.






Comenzada la temporada 1935-36, entró en conflicto con el Valladolid, al negarse a firmar con el club, a consecuencia de que se le adeudaba dos mil pesetas. Dicha cantidad, la tenia depositada el club en la Federación, para hacerla efectiva al jugador en el momento en que este fichara. Mientras tanto, se encontraba en Galdakao, y esta situación respondía a la actitud del Valladolid, para obligarle a firmar por el club. Era un rumor extendido, que el Valencia, le había hecho ofertas al guardameta y que la temporada anterior estuvo a punto de fichar por el R. Madrid. Al final de temporada, la directiva reorganizó la plantilla, rescindiendo el contrato al anterior entrenador y permitiendo que el veterano Ignacio Irigoyen accediese a las funciones de entrenador, que seguía  actuando como guardameta reserva.



Junto al Lehendakari Agirre



El club vallisoletano seguía en segunda, cuando la competición se paralizó a causa de la Guerra Civil. Años más tarde, otro galdakoztarra, Busquet, tendría el honor de participar en el ascenso a primera división, por primera vez del equipo pucelano.



                                  Partido benéfico del Frente Popular.



viernes, 25 de noviembre de 2011

El hambre y la miseria en la guerra civil

Articulo de José Larrea en el periódico "Crónicas" en mayo de 2007.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Estatuto del Vino

En 1934 se produjo en Euskadi un hecho que tuvo gran trascendencia en la lucha por el autogobierno contra el gobierno central de la CEDA, por la defensa de los últimos restos del autogobierno foral. Este hecho fue conocido con el nombre de “El pleito municipalista”. Diputados españoles, solicitaron del Congreso la aplicación del “Estatuto del vino”. Dado que la entrada en vigor de dicho estatuto, suponía un ataque directo al Concierto Económico, especialmente en lo relativo a los impuestos que recaudaban los municipios, hizo que estos se opusieran frontalmente a las intenciones gubernamentales. La mayoría de los ayuntamientos, salió en defensa de sus intereses. El gobierno, al objeto de neutralizar el movimiento municipalista, destituyó y procesó a numerosos alcaldes y concejales. En señal de protesta, dimitieron en bloque todos los alcaldes y concejales en activo.

                                                       
                                      Miñones del puesto de Zuazo

Los ayuntamientos no solo constituyeron una comisión para su defensa, sino que también propusieron la celebración de elecciones provinciales para 12 de agosto, de donde surgiera el gobierno provincial electo democráticamente, en sustitución del designado “a dedo” por el gobierno central. Dicha propuesta fue rechazada y prohibida por el gobierno de Madrid, no obstante, algunas corporaciones municipales llevaron a cabo la elección prevista.


Suspendida la sesión, salen los concejales de Bilbao.



El 14 de agosto, el jefe de Miñones de Galdakao pistola en mano, ordenó al alcalde que fuese desalojado del sillón presidencial. Momentos antes de comenzar la sesión, se  presentó a Julián de Abasolo, alcalde en funciones por estar enfermo el titular Santos Muñoz, el jefe de las fuerzas de Miñones, advirtiéndole que tenía orden de desalojar el Ayuntamiento. Este le preguntó si iban a celebrar la sesión, contestando afirmativamente el alcalde, pues para ello se había convocado a los concejales, sin embargo, añadió que les consultaría y que  dentro de cinco minutos le contestaría. Así lo hizo, y los corporativos se pronunciaron unánimemente por celebrar la sesión. En vista de ello, el alcalde en funciones, requirió al secretario de la Corporación para que notificase el acuerdo al que hacía de jefe de Miñones. Abierta ya la sesión, el alcalde en funciones dio cuenta del objeto de la convocatoria. En aquel instante, irrumpieron cinco Miñones comunicando que iban a proceder a la detención del alcalde. Entonces Julián de Abasolo replicó, que estaba cumpliendo sus obligaciones institucionales, pero el jefe de Miñones sacando la pistola, ordenó a dos agentes que sujetasen al alcalde. Este advirtió que estaba ejercitando un derecho amparado por la ley y que cuando terminase la sesión se pondría a disposición de la autoridad gubernativa e invitó al jefe de la fuerza policial a que depusiese su actitud. Pero este, lejos de respetar a la Corporación democrática, ordenó que arrancasen al alcalde del sillón y lo sacaron arrastras del salón de sesiones. Pero como la sesión no se había levantado, el concejal a quien correspondía ocupar la presidencia se sentó en el sillón y continúo su tarea, hasta que nuevamente la fuerza pública procedió a la detención del concejal que en aquel momento presidía la sesión. Y no habiendo ya número suficiente de corporativos, tuvo que ser levantada la sesión.


Entrada de los "Guardias de Asalto" en el Ayuntamiento de Bilbao 


El alcalde en funciones, Julián de Abasolo y el otro concejal, fueron llevados a Bilbao por “Fuerzas de Asalto”, quedando provisionalmente en libertad. Intentaron celebrar las elecciones sin conseguirlo, por haberlo impedido la fuerza pública cuarenta y tres ayuntamientos, entre ellos el de Galdakao. Días más tarde, la Corporación acordó aprobar el acta del día 12 relativo a la elección de miembros municipales para la Comisión de defensa del Concierto Económico. Simón Linaza asistió a la reunión del Comité de los veinte pro defensa del Concierto Económico y de la autonomía municipal. Asimismo, se abrieron suscripciones con el fin de sufragar los gastos de embargos, multas, etc., ocasionados por el encarcelamiento decretado contra los electos locales.


martes, 25 de octubre de 2011

Teatro vasco en Galdakao


El teatro ocupaba un destacado lugar en el conjunto de actividades de ocio realizadas en el municipio  a principios del siglo XX. Dos instituciones organizaban las representaciones teatrales: el Circulo Obrero de Santa Bárbara y Juventud Vasca de Etxegorri. El día de reyes, el Cuadro Dramático del Círculo de Obreros de Santa Bárbara organizaba veladas teatrales en los salones del Círculo, situado en Zuazo, así como sesiones cinematográficas.


En el caso del batzoki, el responsable de organizar el cuadro artístico era Claudio de Zarate y el lugar de representación Etxegorri, salvo en ciertas ocasiones en las que se realizaban en el cine “Galdakano” del barrio de Lasao. El teatro era concebido como una forma de deleitar al público, recabar fondos para determinados fines patrióticos y fomentar la transmisión de la ideología abertzale. Las primeras noticias que poseemos son de 1912 con la representación en el batzoki de las obras “La tasita de plata” y “Ume zurtzak”. Tenemos que esperar a finales de 1930 a la constitución del cuadro dramático de la Sociedad Juventud Vasca, pasada la dictadura de Primo de Rivera, para volver a ver nuevas funciones.

Entre las obras se pueden destacar: “La vieja que paso llorando” e “Itxaro ixarra” representadas por “Oldargi”; “Ator mutil” e “Iru gudari” de Manuel de la Sota; “Alma vasca” comedia de Nicolás Viar; “Los calmosos”, ” Antón Barakatz”, “¿Me caso?”, “Manu Soro”, “Katalin encuentra casa”, “Peru Gizon”, “Maite” y  “Aztidunak” de Isidro Parada; la zarzuela vasca “Azi ona”; “Maitena”, “Urteurrena” y  “Como nos casamos en Bilbao” de Luis de Villalonga; “Ama” romance de J. de Uruñuela y “La princesa Gastia” de Eli de Gallastegi, así como obras infantiles.





A las representaciones venían de pueblos vecinos como Larrabetzu, Bedia, Lemona, Basauri y Etxebarri. En plena guerra se celebraron funciones teatrales destinándose la recaudación para los gastos del mantenimiento de las milicias. Los precios eran variados, butaca de preferencia 2 pts, butaca de patio 1.50, delantera de anfiteatro 2 y anfiteatro 1, para los “umetxus” 0,25 Pts. Las funciones comenzaban a las cuatro y media, y ocho y media, y al terminar la función nocturna, un servicio de autobús facilitaba la vuelta a Usansolo. Podemos citar, entre otros, los siguientes repartos:

“La vieja que paso llorando”: “Doña Andresa”, señorita Larrea; “Pantxike” señorita Abasolo; “Asun” Libe de Egileor; “la viuda de Gerrikaitz”, Ramonita de Agirre; “Dominike” Carmen de Amoritza y “Gergoritxu” Libe de Uranga.




“Itxaro izarra”: “Cho”, Víctor Fernández Arostegi; “Crisanto”, Claudio de Zarate; “Kurumiño”, José María de Zabala y “Txangurro”, José María de Agirre.

“Ator mutil”: “Lili”, Isabel de Gerediaga; “Abuela”, Ramonita de Agirre; “Egastiño”, Víctor Fernández Arostegi y “Jauna”, Julián Abasolo.

“Katalin encuentra casa”: “Katalin”, Ramonita de Agirre; “Clara”, Miren de Ugarte; “Canuta”, Miren Bustinza; “Sixto”, Claudio Zarate; “Don Alfredo”, Julián de Abasolo y “Kontxu”, Sabin de Zenarruzabeitia.

“Alma vasca”: Lola de Larrea, Pepita de Abasolo, Miren de Egileor, Miren y Encarna Bustinza, Pepe de Mandaluniz, Agustín de Arostegi, Santiago de Zorriketa y Fernando de Orueta.


                         Reportaje gráfico de la obra de Nicolás Viar.


“Como nos casamos en Bilbao”: “Juli”, señorita Amuritza; “Merche”, Varela; “Mary”, Sobron; “Dolo”, Busquet L.; “Aldeana”, Beitia; “Sole”, Egileor; “Doña Filo”, Bustinza; “Mencha”, Ugarte; “una joven”, Busquet; “otra joven” Izagirre; “compradora”, Zamakona; “Patxi”, señor Depardieu y “forastero”, Muniozguren.




Se trataba de lograr obras de calidad, así como transmitir una alta carga emocional. La estrategia de Juventud Vasca funcionó gracias a la capacidad de creación de obras, buenos actores y organizar funciones no solamente en los centros nacionalistas, sino también en teatros públicos populares.



Interpretes de La princesa Gastia de Eli de Gallastegi en el Teatro Campos Eliseos.

De la cooperativa de casas a las viviendas en propiedad

Segundo articulo sobre el barrio de Tximelarre publicado en abril de 2007 en el periódico "Crónicas".

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Tximelarre: un barrio privilegiado y muy unido

Articulo de varios vecinos de Tximelarre publicado en el periódico "Crónicas" en marzo de 2007.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Mandaluniz, el "Pitxitxi" frances


Fue de los miembros de la época dorada del fútbol galdakoztarra, que por su compromiso político, más sufrió la situación del país. Primo del también jugador Iraragorri, José Mandaluniz nació el 19 de marzo de 1910 en Galdakao. Debutó el 30 de septiembre de 1928, jugando tres temporadas en el Athletic Club de Bilbao y obteniendo una liga y tres campeonatos regionales. A finales de 1930, pasó al Arenas de Getxo, pidiendo el Athletic 10.000 pesetas por su traspaso.
                            

Junto a Unamuno y Roberto Etxebarria


Con 21 años y una buena colocación en “La Basconia”, facilitada por el directivo del Arenas Gandarias, y 300 pesetas de sueldo más las primas, en su pueblo natal compaginó el fútbol con la pelota mano, formando pareja con Mateo Barandika, así como actuaciones en el cuadro dramático local de Juventud Vasca.


En 1932 quedó libre del Arenas, jugando un partido con el R. Madrid frente al Sevilla, Este partido amistoso, tenía por principal interés el de probar a algunos jugadores que pudieran ocupar los puestos débiles del equipo castellano. Mandaluniz marcó un gol como debutante, pero no fue suficiente para ganarse la confianza de los directivos merengues y de nuevo recaló en el Athletic, donde jugó dos temporadas más, 1933-34 y 1934-35. En mayo de 1933, resultó detenido junto a Claudio Zarate, y es que tanto José Mandaluniz como Polixene Trabudua, habían sido una pareja famosa en Bilbao durante la II República: ella, como oradora del PNV, y él, como delantero centro del Athletic, y ambos participando en la organización Juventud Vasca. Polixene fue detenida y encarcelada por sus alegatos en favor de la nación vasca, llegando a protagonizar, en la primavera de 1933, la primera manifestación de mujeres convocada en protesta por la visita del presidente de la República. El sábado 23 de septiembre de 1933, se celebró la boda de José de Mandaluniz y Polixene de Trabudua, residiendo la pareja posteriormente en Sondika, pueblo de nacimiento de la oradora.


                                      Boda con Polixene de Trabudua

Antes de comenzar la guerra, jugó la temporada 1935-36 en el Español de Barcelona En plena Guerra Civil, ANV y PNV crearon sendos equipos de fútbol para recaudar fondos para el Gobierno Vasco, teniendo como capitanes de ambos equipos a los galdakoztarrak, “Txato” Iraragorri por ANV y Mandaluniz, por el PNV. El partido “Pro-Avión Euzkadi”, dirigido por el árbitro Iturralde, abuelo del actual árbitro de primera división Iturralde González, lo ganó ANV por 7-5, pero en un posterior encuentro, revancha del anterior, vencieron los del PNV por 3-0. Posteriormente se creó la selección de Euskadi.
                                                   


                     Vistiendo la camiseta del Arenas frente al Barcelona


En 1937, Polixene salió hacia el exilio con sus tres hijos, organizando en Donibane Lohitzun las colonias de los niños refugiados de la Guerra Civil. Jugó en el Stade Francais en la temporada 1936/7, comenzando un largo periplo por Francia durante trece años, posteriormente, inició una nueva vida en Rouen, donde Mandaluniz, en 1942 con el F.C. Rouen, resultó máximo goleador de la liga francesa. La ocupación nazi de Francia condujo a la familia a París, allí fueron testigos del final de la guerra y tras la liberación, intentaron empezar otra vez. La ciudad de Lorient en Bretaña y el contrato que Mandaluniz firmó como entrenador, les dieron la oportunidad de instalarse nuevamente y empezar allí una nueva andadura.


Iraragorri, Iturralde y Mandaluniz


Volvió con cierta aprensión a Euskadi en la plenitud del franquismo, primero a entrenar al Barakaldo y en 1950 al Athletic. La desconfianza del matrimonio hacia el régimen franquista se confirmaría rápidamente, Mandaluniz y Polixene fueron considerados enemigos de la patria y en menos de un año, el Athletic fue obligado a destituir a Mandaluniz como entrenador del equipo. Finalmente, Venezuela apareció como el destino lejano, donde encontrar un porvenir.


                                               Stade Français F.C.

sábado, 18 de junio de 2011

El obispo de las ordenes militares



Remigio Gandasegui y Gorrochategui nació en Galdakao el 5 de enero de 1871. Cuando contaba veinte años, se responsabilizó de las cátedras de latín, retórica y poética. Se ordenó sacerdote en 1893, después de hacer la carrera eclesiástica en el seminario de Vitoria, cuya docencia desempeñó. En 1894 y con dispensa de Madrid, fue promovido a la sagrada Orden del Presbiteriado.
                                         
Ya desde el 1896, explicaba metafísica, historia universal y de España en el seminario vitoriano. Las condiciones del joven llegaron hasta el nuncio del Papa, lo que hizo que fuera nombrado obispo titular de Dora y de Dora y administrador apostólico de Ciudad Real. En 1897, obtuvo el grado de bachiller en sagrada teologia, en el seminario de Vitoria y licenciado en doctor en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Cuando esto sucedía, Gandasegi no había cumplido aún los treinta y cuatro años. En 1905 tomó el hábito de la Orden Militar de Calatrava, es nombrado obispo de las Ordenes Militares y consagrado en el Pilar de Zaragoza. Obtuvo por oposición, la cátedra lectoral de Zaragoza, residiendo en aquella ciudad durante seis años. En esta sede se distinguió por su actividad, fundando asociaciones de tipo religioso y social. En 1914 es trasladado al obispado de Segovia y dos años más tarde es elegido senador por dicha provincia, ocupando dicho cargo durante cuatro legislaturas, en unos años de exaltaciones nacionalistas por las guerras de Marruecos.

En 1917 se le nombra miembro, junto con Vidal y Barraquer, de la comisión destinada a revisar el concordato con la Santa Sede. Redactó numerosas pastorales, siendo miembro de la Sociedad de Estudios Vascos, pero de extremada rigidez de ideas, atacando las conclusiones de enseñanza del II Congreso de Estudios Vascos de 1920, junto con Mateo Múgica y el senador integrista J. M. González de Chávarri. A la muerte del cardenal Bosch en 1920, fue nombrado arzobispo de Valladolid, considerándose el artífice de la renovación de su semana santa, fomentando la creación de nuevas cofradías para recuperar las antiguas, que a principios del siglo XX habían entrado en decadencia.


Jesús Escauriaza


En julio de 1936, le sorprendió el golpe de estado en la Clínica San Ignacio de Donostia. Apresado por miembros de la CNT, fue trasladado a la cárcel clandestina del Colegio de Miracruz. El responsable de orden público de la Junta de Defensa de Gipuzkoa, Andrés Irujo, junto a su hermano Pello, perteneciente a ANV, Alberto Onaindia, canónigo de Valladolid y hombre próximo a los abertzales y el anarquista Jesús Escauriaza, lograron su liberación y su regreso al hospital. A principios de septiembre, corrió la noticia de que Gandasegui y otros detenidos iban a ser trasladados a la prisión del Fuerte Guadalupe en Irún, como represalia por los bombardeos fascistas contra la villa fronteriza. Poco antes de la caída de Irún el 4 de septiembre, los presos de Guadalupe fueron fusilados. La noticia de la posible muerte del Arzobispo de Valladolid corrió como un reguero de pólvora, llegando incluso al Vaticano.

 

                                                 Andres Irujo


En esta rocambolesca historia, y ante la inminente caída de Donostia, el prelado (con txapela azul y leyendo El Liberal), fue trasladado en un coche conducido por Pello Irujo, del aconfesional ANV, al cuartel del Santuario de Loyola en Azpeitia, donde permaneció bajo custodia de los gudaris. Se efectuó su traslado a zona fascista el 15 de setiembre del mismo año tras una negociación con los militares franquistas en la que intermedió el párroco de la pequeña localidad de Albiztur, los nacionalistas vascos llevaron a don Remigio a la zona rebelde. Su declaración palió la suerte de Pello Irujo, detenido en alta mar días después y condenado a muerte. 

No obstante, el agradecimiento debido a aquellos que salvaron su vida se olvidó demasiado pronto, ya que Gandasegui no tuvo reparo alguno en presidir, junto al general Cabanellas, la celebración del Te Deum por la ocupación de la capital guipuzcoana.Murió de muerte natural en Valladolid el 17 de mayo de 1937.


                                         Tedeum en Donostia

A su muerte, la intención era que se destinasen sus libros a fundar una biblioteca en la parroquia de Galdakao y se colocaría su retrato del artista Zubiaurre. A la Virgen Begoña se le entregaría el pectoral de esmeraldas que le regalo la Diputación de Bizkaia, cuando fue nombrado obispo y el anillo pastoral, también de esmeraldas, adquirido por suscripción popular. A la parroquia de Galdakao, iría destinado el juego de cáliz, vinajeras, etc. que le fue regalado por la fábrica de “La Dinamita” y ornamentos religiosos. En 1972 se bautizó con su nombre, un grupo de viviendas en el Carmelo de Begoña.


Publicado en el periódico local de Galdakao "Dime".

viernes, 3 de junio de 2011

Las bombas que cayeron sobre Galdakao en la Guerra Civil

Articulo de José Larrea publicado en el periódico "Crónicas" en febrero de 2007.

jueves, 26 de mayo de 2011

El Hospital de Galdakao y las obras hidráulicas

Articulo de Alfredo Madina Larrea publicado en diciembre de 2006 en el periódico "Crónicas",sobre el Hospital de Labea y las obras hidráulicas.

El atentado de Plazakoetxe


A las diez de la noche de un día de 1933, se produjo en el joven Ramón de Gandarias, en el barrio de Plazakoetxe, junto al surtidor de gasolina y la farmacia de Lartitegi, un atentado. Salían del “Bar Orue”, Ramón Gandarias con su amigo Domingo Piquero de Tximelarre. Ramón Gandarias, que vivía en Iberluze, había pasado el día en Plazakoetxe, asistiendo a los actos organizados por la “Euzko Etxea” de ANV. Al salir tomaron el camino hacia Zuazo. Apenas anduvieron cincuenta metros, sonó un disparo y Gandarias se desplomo. Su acompañante, trató de agarrarle, pero cayó al suelo. Entonces Piquero se dio cuenta que un individuo cruzaba la carretera, al que no pudo reconocer por la oscuridad, tomando el camino de Guturribai.


                                  Lugar del atentado, Plazakoetxe.

Dos guardias salieron en persecución del huido, deteniendo a Félix Santocildes, pero se creía que no era él, el autor de la agresión y se le liberó. Mientras tanto, acudieron muchos vecinos y amigos al lugar de los hechos. Gandarias fue recogido y llevado a la farmacia de Lartitegi, donde se le hizo la primera cura. Entre las personas que llegaron en los primeros momentos, estuvo el alcalde en funciones, Santos Muñoz Orue, que atendió al herido. Después de curado, se le trasladó en el taxi de Francisco Bikandi a Bilbao, primero a la Casa de Socorro y después al Hospital de Basurto. Según el parte facultativo, el herido presentaba una herida de arma de fuego por la espalda, sin orificio de salida. Su estado se consideraba grave.

Según las declaraciones de Domingo Piquero, el tiro se disparó desde el lado de la escombrera del barrio de Tximelarre, donde se encontraba la carretera general en construcción. Julián Etxebarria, vecino de Plazakoetxe, explicaba, que cuando sonó el disparo estaba en el balcón de su casa, situado a treinta metros de donde cayó Gandarias herido. Casi seguido del disparo, vio a un individuo que del lado de la escombrera de Tximelarre atravesaba la carretera y corriendo huía por el camino de Guturribai. Desde su balcón, demandó auxilio.

Las sospechas recayeron en Juan Rodríguez, vecino de Gorosibai. A este individuo, se le vio durante la tarde en Plazakoetxe con actitud que inspiró desconfianza, ya que invitaba a bebidas a todo el mundo, como al joven Santiago Uriarte, vecino de Tximelarre, a un mendigo y varios más.
En vista de que el ambiente era de acusación para Rodríguez, se requirió a Carmelo de Leizaola para que prestase su automóvil para que la Guardia Civil pudiera trasladarse a Usansolo. Se trasladaron tres números de la Guardia civil y el joven Florencio de Uranga. Llegaron al domicilio de Rodríguez y salió la esposa, quien dijo que su marido ya no se encontraba allí. Posteriormente se dirigieron al bar situado debajo de su casa y se interrogó a sus compañeros radical-socialistas, sin ningún éxito. Era ya media noche, y los guardias decidieron dirigirse de nuevo a casa del sospechoso. Salió vestido en pijama, y tras un interrogatorio por el jefe de la fuerza pública, fue detenido para ser conducido a los calabozos del Ayuntamiento. Juan Rodríguez negó que hubiese estado en Plazakoetxe, pero las manifestaciones de los testigos sobre la presencia de Rodríguez, estaba demostrada. El juez practicó diligencias, tomando declaración a numerosos testigos, coincidiendo todas ellas en acusar a Juan Rodríguez como autor del atentado.

Publicado en el periódico local de Galdakao "Dime".

miércoles, 27 de abril de 2011

Las productivas canteras de Galdakao

Articulo de José Larrea publicado en el periódico "Crónicas" en enero de 2007.

sábado, 2 de abril de 2011

Se acabó la monarquía

En el mes de enero de 1930, caía la llamada “dictablanda” destituida por el propio Alfonso XIII, que encargó el nuevo gobierno al general Dámaso Berenguer, anunciándose nuevas elecciones. Tras la dimisión de Miguel Primo de Rivera, los sucesivos gobiernos fueron preparando el camino hacia la normalidad democrática y la restauración del sistema parlamentario.

                         "La República Vasca” de Antonio de Gezala


En Galdakao, la situación de inestabilidad no era muy diferente. El 25 de febrero de 1930, fueron proclamados los nuevos concejales correspondientes a la mayoría de votación y a los mayores contribuyentes. Pero días después, Alfredo Elberdin, T. Atxutegi, Dionisio Ormaetxe, José Restituto Barrenetxea, Martín Linaza, Narciso Fernández, Antonio Aldekoa, Pedro Urizar y Francisco Abasolo, presentaron antes de dar comienzo el acto de constitución del pleno, un escrito de renuncia al cargo, fundamentando su decisión, en que la formación de la corporación no respondía a los sentimientos democráticos del pueblo.

En marzo se volvieron a nombrar nuevos concejales, pero otra vez se produjeron dimisiones, como las de Benito Atutxa, Faustino Goria y Santos Bengoa. Como nota curiosa, nuestro Ayuntamiento sería el único de Bizkaia que a finales de marzo, faltaba por constituirse. Finalmente, tomó posesión de la alcaldía Miguel de Oleaga y los concejales Azkunaga, Asua,  Zarandona, Ereño (S.), Estankona, Pérez, Ereño (L.) y Arribalzaga. En julio de 1930, se vuelven a producir nuevas renuncias; la de Domingo Diego, Pedro Jugo, Pedro Sagarminaga, Francisco Bikandi, Juan Aurtenetxe y Juan de Oyarzabal.

El año acabará con la organización de la oposición a la monarquía y con la sublevación de Jaca, en la que dos oficiales proclamaban la república, preocupando en Galdakao, la situación de dos vecinos, que realizaban el servicio militar en aquella localidad. Dos días después, los cabecillas de la rebelión, fueron fusilados en un consejo de guerra sumarísimo. Finalmente, se establecería la fecha de las elecciones municipales, el día 12 de abril de 1931.

El martes 14 de abril, a primera hora de la tarde, comenzaron a llegar noticias de la proclamación de la República en Eibar. Se podían ver por la carretera general, numerosos automóviles engalanados con banderas vascas y republicanas, lanzando gritos de ¡Gora Euskadi Azkatuta! y ¡Viva la República Vasca!. A las cinco de la tarde, salió de Zuazo la Banda de música con una biribilketa y precedida de banderas vascas y republicanas, que se dirigió a La Cruz. Por el camino, la gente en grandes grupos, iba engrosando la manifestación. En la plaza de La Cruz, la Banda en el quiosco, entonó los himnos Nacional Vasco, el “Gernikako arbola” y la “Marsellesa”. A las siete, ya era conocida la renuncia del rey. Sobre las diez y media de la noche, se congregó el gentío en la plaza de La Cruz, se arrancó la placa de la Avenida de Alfonso XIII y en el Ayuntamiento se izaron las banderas vasca y republicana. Las casas y edificios, se veían engalanados con banderas, lazos y colgaduras.

El nuevo Ayuntamiento quedó constituido en la madrugada del miércoles, nombrando alcalde a Simón de Linaza, acompañado por otros ocho nacionalistas: Pedro Urizar, Julián Abasolo, Mariano Oyarzabal, Santos Muñoz, Aniceto Egileor, Pablo Etxebarria, Andrés de Larrea y Regino Barrenetxea; cuatro independientes: Bernabé Totorika, N. Basoa, Isidro Rekalde y Julián Larrinaga, y un monárquico, Tomas Asua, A los pocos días, el Ayuntamiento a iniciativa de los nacionalistas locales, se implicó en la campaña emprendida en favor del autogobierno.

Publicado en el periódico local de Galdakao "Dime".

domingo, 27 de marzo de 2011

El fundador de la Ikastola


Carmelo Leizaola nació en Donostia en mayo de 1901 en el seno de un matrimonio euskaldún y económicamente acomodado. Su padre José Zacarías Leizaola (1869-1902) fue un litógrafo y fotograbador, de ideología nacionalista, amigo de los Baroja y de Bonifacio Etxegarai. Su madre fue Cándida Sánchez. Fruto de este matrimonio nacieron siete hijos, de los cuales Carmelo fue el cuarto. Su hermano Ignacio estudió química en la universidad de Baviera, Jesús María (1896-1989), el segundo lehendakari de Euskadi, fue como Carmelo, miembro de la Junta Permanente de Eusko Ikaskuntza, Ricardo fue un impresor y editor donostiarra, director de la librería “San Ignacio”, creada por su padre, promotor y editor del semanario euskeríco Argia (1923-1936), muy vinculado también a Eusko Ikaskuntza, a cuya dirección propuso en 1928 la edición de textos clásicos euskéricos bajo la supervisión de Julio Urquijo.


Carmelo Leizaola ( Euskomedia Fundazioa )


Carmelo al igual que Jesús María estudió el bachillerato en el Colegio de Lekaroz (Nabarra), obteniendo un curriculum excelente. Continuó su formación en el Instituto de Química de Sarria con el químico Padre Vitoria, autor de un tratado de Catálisis química. Había sido antes iniciado en el vasquismo por su familia y por los Padres Capuchinos de Lekaroz. Aprendió alemán y leía textos bilingües anglo-castellanos como el de “Euskalerriaren yakintza” de Azkue.
Su afición por esta ciencia, le permitió antes de terminar sus estudios, colocarse en la fábrica de “La Dinamita”, en donde trabajó hasta su temprana muerte. En 1924 comenzó a estudiar la carrera de Ciencias en la universidad de Zaragoza, pasando finalmente a Madrid, donde estudió Farmacia. Comprobaba la existencia de errores en libros alemanes de química. 

Introdujo el atletismo a Galdakao, tras estudiar Ciencias Químicas en Barcelona. En 1925 fue nombrado presidente del Club Elexalde, siendo uno de los introductores del atletismo en el municipio. En 1926 sufrió un accidente al estallar el autoclave de la fábrica de “La Dinamita”, resultando herido junto a su ayudante Dionisio San Torcuato. Además de por la química, se interesó por el desarrollo de la cultura vasca, fundando en Galdakao la sociedad “Euskeraren Adiskideak” (1931), que buscaba la promoción social del euskera y que finalmente puso en funcionamiento la ikastola local. En su labor de defensa del euskera, participó a principios de 1931, en la campaña a favor de la inscripción de los recién nacidos con nombres euzkericos en el Registro Civil, frente a la negativa de las fuerzas políticas conservadoras.


Plano general del Instituto Químico Sarria



Fue desde 1932 miembro de la Junta Permanente de Eusko Ikaskuntza, ya que en ese año fue nombrado vocal de la sección de ciencias matemáticas, físicas y químicas. En 1934 fue elegido presidente del Comité Ejecutivo pro Escuela Vasca de Galdakao, en su calidad de socio protector de la entidad. Estuvo en Paris, donde pudo adquirir varios libros alemanes de viajes por Vasconia. Estudio el euskera en los libros y eran un proselitista, como se prueba por el hecho de alguna apuesta (carácter muy vasco este) que concertó con un socio de “El Sitio”, que no creía que se enseñara este idioma por las universidades alemanas. Recogió algunas estadísticas agrícolas en Galdakao y proyectaba una monografía sobre el municipio.


                       Deposito de productos del Instituto Químico Sarria


Su muerte se produjo en Sudamérica en febrero de 1936, mientras realizaba un viaje de promoción de los estudios vascos. Posteriormente a su fallecimiento, por suscripción popular de 10 céntimos, se costeo una placa que fue colocada en la fachada de la ikastola, y se decidió nombrar a esta, con el nombre de “Leizaola´tar Karmel”, en recuerdo a su labor en Galdakao a favor del euskera, en las escuelas vascas de Plazakoetxe. Una vez comenzada la guerra civil, una Compañía de Milicias Vascas, tomó también su nombre.
Publicado en el periódico local de Galdakao "Dime".






EL SEÑOR LEIZAOLA Y LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS DE QUÍMICA.

Don Carmelo de Leizaola, licenciado en Ciencia, Químicas y Farmacia D.I.S.S., no pudo dar verbalmente su conferencia, pero la remitió escrita, siendo leída por el estudiante de disciplinas análogas señor Serrats Urquizu.

La conferencia del señor Leizaola acerca de los “Estudios Universitarios de Química y su trascendencia para el País Vasco”, se inició por una ojeada, plena de interesantes observaciones, de las que resulta como los productos químicos, cuya circulación en el mundo ha representado uno de estos últimos años la cifra de 60.000 millones de pesetas y en España más de 350 millones cubren las necesidades alimenticias fertilizantes, de defensa de la agricultura, de producción de medicamentos , de trasformación de la metalurgia, de dar homogeneidad, resistencia y colorido a la industria textil, de producir papel, la seda artificial, la industria de grasas y jabones, los materiales de construcción, las pinturas, etcétera, pues es característica de la ciencia química la ubicuidad de sus aplicaciones.

La química en nuestra Universidad contribuirá al progreso universal como ha contribuido en países pequeños como Suiza, Suecia, Noruega y Holanda. La ética social tan desarrollada entre los vascos, con el respecto y consideraciones que tributaria a los sabios, dotando a su Universidad de independencia, la elevaría a la mayor altura y por lo que se refiere al a química, las cualidades y reflexión de la raza, la hacen muy adecuada para su cultura, según han podido comprobar en los obreros vascos de industrias químicas, la experiencia del conferenciante y la de técnicos que la han ejercido en las zonas europeas más adelantadas.

Respecto al modo de cursarse los estudios de Química en nuestra Universidad, establece la diferencia entre la labor de los profesores y hombres especulativos que necesitan aulas y laboratorios de experimentación y la de los técnicos de que para ir ponderando los factores prácticos han de poder disponer de Instituciones auxiliares o laboratorios que pudieran proporcionar las entidades industriales. Se ha de tener de la enseñanza verbalista, de la falta de coordinación en los programas de las pruebas memorísticas y así nuestra enseñanza química renovaría las glorias que alcanzo en tiempo de los Amigos del País y buena parte de la actual industria, cual la metalúrgica, la papelera, la agrícola y tantas otras recibirían el influjo de nuestra Universidad.



Reproducción del articulo de Carmelo Leizaola en el diario Euzkadi, sobre el cierre del Instituto Químico de Sarriá, como consecuencia de la disolución de la Compañía de Jesús.

El Instituto Químico de Sarriá y la enseñanza superior de la química en el Estado español. Quisiera en estas líneas exponer de un modo objetivo y concreto, la significación del Instituto Químico de Sarriá (I.Q.S) como valor cultural dentro del Estado español, y señalo particularmente las condiciones de objetividad y concreción de este articulo, porque se refieren a materia tan exigente de ellas como lo es el examen y valoración de la enseñanza y formación de profesionales, de una ciencia experimental cual es la Química.
La trascendencia que sobre la vida total de un país tiene la preparación de aquellos de sus hombres por su intervención en las esferas de cultura superior, y en este caso se encuentran todas las especialidades científicas, no necesita ser comentada. Únicamente ofrezco ahora esta reflexión para que no deje de hacérsela el lector  paciente al terminar la lectura de este trabajo.
Atento pues, a las condiciones arriba dichas, paso a indicar las características de la enseñanza en el I.Q.S, no sin antes advertir que hasta mi ingreso en el Instituto Químico de Sarria no habían los Padres Jesuitas tenido parte en mi formación elemental, ni secundaria, así como tampoco en mi formación espiritual, puesto que no pertenecí a ninguna Congregación ni Asociación de niños o jóvenes dirigida por ellos.


Como el fin primordial de los estudios cursados en el I.Q.S es la preparación de técnicos de la Química, en primer término merece destacarse el alto sentido pedagógico que demuestra la distribución establecida en aquel Instituto del tiempo de trabajo, siendo así que se dedicaban seis horas diarias al trabajo de laboratorio y una a la explicación teórica. Este sistema de enseñanza- hace observar el ilustre director de dicho Centro P. Vitoria, en su opúsculo-programa intitulado “El Instituto Químico de Sarriá, Barcelona”- lo aprendió en las Universidades belgas y alemanas. De otra parte, sabido es que en las españolas no llegan a seis horas semanales (y ellas cuantas veces no son letra muerta del programa) de prácticas en las Facultades de Ciencias y Farmacia.
Esta primera y decisiva a directriz en la instrucción técnica de los futuros profesionales de la Química, tal como estaba concebida en el I.Q.S, se refleja naturalmente, en numerosos aspectos que sucintamente vamos a enumerar.
Siendo condición necesaria para la adquisición de conocimientos químicos la experimentación y practica del laboratorio, el numero de matriculas estaba limitado por el de capacidad de los laboratorios. Cada alumno tenía sus 2,20 mts de mesa propia, con la estantería, cajones, armarios, dos mecheros de gas, grifos de agua y demás elementos adecuados, hasta 104 piezas de vidrio soplado, metal, etc., todo ello de uso personales e inamovible durante el curso. De uso común eran las balanzas, vitrinas de tiro forzado, instrumentos físicos, etcétera. La fotografía del almacén de productos y el plano que adjuntamos son indicadores fehacientes de lo dicho, y en este particular podemos afirmar que la disposición y condiciones del I.Q.S. no desmerecen en nada de los más afamados extranjeros.

Completa aquellas instalaciones una rica biblioteca, en la que por añadido a las más renombradas obras y enciclopedias de la Química mundial, ser recibían, hasta hace escasos días, treinta y tantas revistas especializadas, algunas de cuyas colecciones estas completas desde 1880 y 1870. ¿En qué Centro cultural español encontrar aquellas esplendidas colecciones del Berichte, Chelsches Zentralblatt, Chemical News, Comptes Rendues, Revue des Questions Scientifiques y otras? 

Quedaba este conjunto de elementos, bajo la dirección de dos químicos eminentes, los PP Vitoria y Saz, cuyas obras, ya famosas, hemos visto tan a menudo entre los estudiantes oficiales universitarios. Basta recordar las tituladas “Practicas Químicas” y “Tratado de Análisis”. El control al final del curso de un examen escrito de seis horas, mas otro oral de media, complemento todo ello del diario de prácticas efectuadas durante el curso con un numero mínimo de productos a obtener o análisis realizados, producían los jóvenes técnicos que al ser incorporados a la industria o al laboratorio industrial no les era extraño el olor a vapores nitrosos o carbilamina.
De la seriedad y suficiencia de los estudios realizados es prueba inequívoca la circunstancia  única, dentro del territorio español, de ser concedido el título oficial francés de ingeniero químico (anejo a la Universidad de Toulouse) con un solo curso de revalidad para los diplomados del I.Q.S. También corrobora lo anterior la presencia, observada durante todos los años que ha funcionado este Centro de licenciados  y doctorales en Medicina, Ciencias, Farmacia y otras carreras que se inscriban para ampliar o practicar sus particulares ramas de conocimientos.

Un centro cultural de características tan relevantes no podía dejar de hacer sentir su influencia en los dominios de la ciencia química peninsular, y, en efecto, si la contribución española a la química mundial está reflejada en las revistas especializadas, nos encontramos con que las 810 revistas químicas mundiales (totalidad de los idiomas) catalogadas por la Deutschen Chemischen Gesselschaft, once están escritas en castellano, de ellas , seis en la Argentina, tres en la Península, una en Ecuador, una en Chile. Pues bien, de las tres españolas, una es mixta (de Física y Química), y de las otras dos, solamente “Afinidad”, revista de los antiguos alumnos del I.Q.S exige y publica sus artículos originales y a base de experiencias personales. 
Pese a todo lo que aquí hemos dicho, el I.Q.S. desaparece en virtud del decreto de disolución de la S.J.

Bastaría lo dicho para dejar en relieve la aberración incalificable de la medida que ha dado lugar a este número extraordinario de EUZKADI. Pero no quedara el lector suficientemente orientado si no puede comparar la capacitación de los Centros docentes oficiales, cuya obligatoriedad y monopolio se busca establecer. Debo manifestar aquí que los aspectos a que voy seguidamente a referirme tratando de la enseñanza oficial del Estado, han sido personalmente intervenidos por mí, y podría dar de ellos cuantas ampliaciones y pormenores se exigiesen.

Examinándome en la Facultad de Ciencias de la asignatura de Cosmografía y Física del globo en 1923, me fue propuesto un problema particular y fundamental de la asignatura, que exigía la aplicación trigonométrica esférica. Pero en ningún programa anterior de la carrera había sido esta estudiada, y observe al Tribunal este hecho, que justificaba el que no hubiera sabido resolverlo. Con todo, el Tribunal no accedió??, aunque me simplifico el problema, y gracias a que por mi iniciativa, fuera de la previsión oficial de la enseñanza, había estudiado la materia, conseguí ser aprobado. En este caso que describo, a pesar de su anomalía, se encuentra un fondo de seriedad, pero téngase en cuenta que se trataba de una alumno libre. Todo licenciado sabe que con uno oficial no hubiera sido así.

En la misma Facultad de Ciencias de Zaragoza, por cierto que reconocía con general coincidencia de profesionales como la más acreditada de las españolas, al sufrir el primer examen práctico  de Química, después de aprobados los ejercicios orales, quede confinado, como es de rigor en estos casos, en un laboratorio y me entrego el profesor un mineral proponiéndome que extrajese de el el metal puro. Simultáneamente se me entrego una hoja sellada en la que había de escribir los elementos de trabajo, material de vidrio o porcelana, hornos, etc. que necesitase para la experiencia. Inscribí en ella los materiales y aparatos que creí necesarios para hacer debidamente el trabajo, materiales y aparatos que yo había usado en el Instituto Químico de Sarriá, y remití la hoja al profesor. Después de un largo rato, se me??? Presento el ayudante de la asignatura y me comunicó que, por no haber unas piezas y ser caros otros materiales debía esquematizar la experiencia. Al día siguiente basto que con la demostración de un montaje improvisado, y sin llegar a la ejecución técnica del problema, como la comprobación de materias, temperaturas, etcétera, mostrase conocimientos prácticos para ser aprobado.

En otras Facultades, sube de todo punto la incoherencia en el plan o en el método, y no puede encontrarse la justificación a los absurdos pedagógicos, aun apoyándose en que el carácter sea erudito o especulativo, sea técnico o profesional, de las enseñanzas facilitadas. Por eso he sido testigo y ..de Tribunal que en la asignatura de Mineralogía y Zoología aplicadas a la Farmacia, suspendida el 80 por 100 de los alumnos por no saber los parámetros de las formas cristalinas de los minerales, lo que traducido a un sentido vulgar es parecido a decir que el 60 por 100 de los médicos no pueden haber aprobado al carrera por no saber establecer matemáticamente las funciones algebraicas o trascendentes que representan las curvas de los huesos del cráneo.
Y para terminar, porque la materia seria inagotable, quiero apuntar los textos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Centra, que en 1928, es decir, ya bien entrado el siglo XX, hablaban de obtención de productos en “cazuelas de barro de Zamora”, algo así como si la porcelana fuera todavía secreto de los chinos o tan cara que el platino.

Y un episodio final, que dirá por multitud de otros menos significativos. Estábamos en la Facultad de Farmacia de Granada haciendo un ejercicio práctico de una asignatura del último curso cuatro examinados. Uno de ellos se me acerca y me dice: “Dame la pesa de 1 dgr., que no conozco los pesos”. Al cabo de dos horas, yo le perdí de vista en este tiempo, vuelve a dirigirse a mí diciéndome “Sácame estos cálculos, que no puedo”. Se los hago. Eran una aplicación de tres. Al día siguiente me cruzo con él en las calle de los Reyes Católicos, de la misma capital. Me saluda alborozado y me entrega una tarjeta de visita. “Fulano de Tal. Farmacéutico”.

Es  cierto que después de los años aludidos se han cambiado algunos planes oficiales de enseñanza. También se han cambiado otros rótulos. Pero no es menos cierto que de aquellas inmediatas raíces culturales, infectas y deformes, no puede brotar una generación científica e intelectual en el sentido estricto y didáctico de estos vocablos. En estas circunstancias se va al monopolio oficial de la educación e instrucción. ¿En nombre de quién? Desde luego, en contra de la Ciencia y Cultura.

Y se va en busca de ese monopolio, comenzando por disolver y destruir la Compañía de Jesús.

Asociación que tiene los mejores y más numerosas bibliotecas, insuperables e insustituibles laboratorios químicos, biológicos, astronómicos, sismológicos, colecciones prehistóricas, antropológicas, minerales, etcétera, valiosísimas, el mayor número de licenciados y doctores, muchos especialistas en el extranjero, tantos miembros académicos de las peninsulares y extranjeras.

LEIZAOLA´TAR KARMELO.  D. I.Q.S. Licenciado en Ciencias. Licenciado en Farmacia.

lunes, 28 de febrero de 2011

El Hospital de Galdakao y sus obras hidráulicas

Articulo publicado en diciembre de 2006 en el periódico "Crónicas".

viernes, 11 de febrero de 2011

El pequeño de la selección


Ángel ZUBIETA, hermano de Santiago, siguió sus pasos en el fútbol, comenzando a jugar en el C.D. Elexalde en la demarcación de medio, pasando en 1935 con 17 años al Athletic como suplente de Cilaurren. En su primera campaña salió campeón de Liga, siendo uno de los pilares de los leones. Una lesión de Leonardo, le permitió jugar en la temporada 1935-36, que ganó el Athletic. Recuperado Cilaurren y ante las buenas acciones de su sustituto, aquel, pasó a jugar unos partidos como delantero. Sus grandes actuaciones le llevaron a la selección estatal, convirtiéndose en el jugador más joven en debutar en dicho conjunto, manteniendo aún el record. Su primer partido fue en Praga el 24 de abril de 1936 con resultado de Checoslovaquia 1-España 0 y jugando su último partido, el 3 de mayo de 1936 con resultado de Suiza 0- España 2.

                               Zubieta en una revista de la época

Su carrera parecía meteórica, pero entonces estalló la guerra e integró el equipo "Bizkaia", que jugó contra "Gipuzkoa", y en el "Eusko Gudarostia" en el match "Pro Avión Euzkadi", integrando seguidamente la selección. La guerra le llevó al exilio con el equipo que el Gobierno Vasco creó para promocionar el país en el exterior, así como con el fin de recaudar fondos para los refugiados vascos. Primero actuó en Europa y más tarde, cuando cayó Bilbao en manos de tropas fascistas, decidió proseguir su gira por América.
A pesar de que la selección se integró en la competición azteca, al final el conjunto vasco acabó desapareciendo y sus estrellas se desperdigaron a lo largo y ancho del planeta. Algunos regresaron a Euskadi, otros se quedaron en México, y Zubieta en 1938, fichó por el San Lorenzo de Almagro de Buenos Aires, el mejor equipo del mundo en los años 40, equipo al que poco después se incorporaron sus compañeros de selección, incluido el galdakaotarra Iraragorri, recibiendo el título de campeón en 1946.
Era un duro centrocampista defensivo, que aportaba seguridad a un conjunto que en la década de los cuarenta se distinguió por su gusto ofensivo. Detestaba que el equipo jugara por arriba y cuando el balón no circulaba por el césped, estallaba en cólera contra sus compañeros. Como defensa central fue la seguridad personificada, su liderazgo en el campo le convirtió en capitán del conjunto. Ese mismo equipo, tras ganar la liga argentina, protagonizó una gira por Europa, jugando diez partidos. Dio auténticos recitales y tumbó en dos ocasiones a la selección española y en una a la portuguesa. Fue una gira que demostró que el fútbol argentino estaba al nivel del europeo e incluso le superaba. El 5 de enero de 1947 jugó contra el Athletic, partido que empataron a 3 tantos. Más tarde, se enfrentó al C.D. Galdácano, en un homenaje a su madre. El equipo local, jugó dos medios tiempos de media hora reforzado por los delanteros del Athletic, Venancio e Iraragorri, por el portero suplente del San Lorenzo, Peñalva y el delantero centro Aballay. Iraragorri, capitán del equipo galdakoztarra, entregó un ramo de flores a Zubieta y éste a su vez, se lo llevo a su madre que estaba en la tribuna. El Galdacano gano por 4 tantos a 1. Los dos primeros fueron marcados por el extremo Pomposo, de cabeza, al recoger un servicio de Gurtubay; el tercero lo consiguió el argentino Aballay. Con tres a cero terminó la primera mitad. En el segundo tiempo, Martino consiguió el gol de los argentinos y Aballay el cuarto para el Galdacano. Se interpretaron los himnos respectivos y a continuación los jugadores del San Lorenzo se trasladaron a las oficinas de la fábrica de "La Dinamita", donde se les sirvió una merienda.
Se convirtió en un mito tras jugar 352 partidos hasta los 38 años. Durante su permanencia en el San Lorenzo fue considerado el mejor jugador nacional en ese puesto. Terminada su actuación en Argentina, en 1953 regresó a Euskadi, intentando fichar por el Athletic, pero al no llegar a un entendimiento, se incorporó al Deportivo de La Coruña donde estuvo cuatro campañas, primero actuó como medio y después como defensa central. En la temporada 55-56 simultanearía su puesto con el de entrenador.
Regresó a Argentina para dirigir el Deportivo Español a finales de los cincuenta. Volvió de nuevo a Euskadi para entrenar al Athletic en la temporada 1962-63, y al Valladolid y Jaén entre otros equipos. También probó suerte en México con los Pumas y en Argentina para dirigir al Atlético Atlanta. Murió en Buenos Aires en 1985.

Publicado en el periódico local de Galdakao "Dime".